RESIGNICIFACIÓN DE MI PRACTICA PEDAGÓGICA


                       RESIGNIFICACIÓN DE MI PRÁCTICA PEDAGÓGICA "NARRÁNDONOS"




Luz Dory González Rodriguez es Profesora en la I. E. Presbítero Antonio Baena Salazar y Magister en educación Docencia por la Universidad de Manizales. Ha desarrollado su carrera docente desde hace 20 años en el área del lenguaje y la literatura. Actualmente se desempeña como Profesora  de la asignatura Lengua Castellana con estudiantes de la básica secundaria.






PRÁCTICA PEDAGÓGICA






 Y PROYECTO DE VIDA




 UNA REFLEXIÓN AUTOBIOGRÁFICA.


Módulo: praxis pedagógica
Fecha: 24/07/2019


MI PRÁCTICA PEDAGÓGICA Y PROYECTO DE VIDA

Con el siguiente recorrido de mi proyecto de vida y en él mi práctica pedagógica, pretendo hacer una reflexión autobiográfica cuyo fin es mostrar la importancia de la formación académica constante buscando mayor cualificación en un momento de transición, de cambio de siglo que conlleva hacer otras lecturas de mundo para generar procesos pedagógicos y humanos más significativos  en una sociedad cambiante e interconectada.

HISTORIA DE VIDA

Mi nombre es Luz Dory González Rodríguez, nací el 14 de septiembre de 1968 en Cañasgordas (Antioquia), aquí empezó mi recorrido por todo el Urabá Antioqueño que fue el lugar que nos cobijó en la primera y segunda infancia, la preadolescencia y adolescencia. Mi padre, José Ángel González R.; trabajó hasta jubilarse con el Ministerio de Obras Públicas y Transporte, muere en diciembre de 2015; mi madre, Amanda Rodríguez Velásquez, una mujer abnegada y dulce, siguió a mi padre por mucho tiempo hasta agotar su paciencia, producto del abandono y el desprecio que como buen prototipo de padre colombiano hizo mérito a su irresponsabilidad por mucho tiempo y en cada pueblo donde tenía que desarrollar su oficio.



Mi primaria fue convulsionada y a veces casi vertiginosa; no lograba ubicarme en una institución, cuando ya teníamos que partir; estuve en un constante cambio de establecimientos producto de la movilidad en los trabajos de mi padre, las rutinas académicas iban y venían en dos horarios fundamentales, mañana y tarde, no recuerdo haber tenido pasión por la docencia, era una niña juguetona, gran parte de mi infancia y adolescencia la viví en un pueblo del Urabá Antioqueño: Mutatá


La tensa calma se apoderaba

Con frecuencia presencié los conflictos armados entre los diferentes grupos de contracultura que cohabitaban en esta zona, la zozobra nos apresaba a cada momento con estas terribles tomas guerrilleras. Recuerdo con cariño, el acompañamiento de mi abuela en estos momentos cuando con su serenidad característica nos decía: “No teman que nada tenemos que ver con estos problemas”, y seguía en sus quehaceres domésticos como si nada pasara detrás de la casa, cuando en realidad todos éramos vulnerables en esta tragedia inacabada que viene desangrando este país en una sucesión de conflictos que se gestan década tras década sin que se vislumbre un final.

Mi niñez transcurrió en medio de una familia poco numerosa; entre generaciones sólo contábamos diez personas, mientras mi madre, mi tío y mi única tía materna se turnaban en el negocio familiar,  mis tres hermanos Jose, Paty , nena, y mi prima Margarita, debíamos permanecer con la abuela materna que con su espíritu tradicional nos mantenía supervigilados y asediados para evitar vernos mal relacionados, según ella, con los vecinos que no eran de su agrado, en resumidas cuentas,  el tiempo transcurría entre la escuela y la casa materna que tanto disfruté de niña, mi abuela era una amante del jardín, cuanta planta decorativa veía tenía que buscar un espacio para ella, era tanta su afición por la naturaleza vegetal que tenía a su disposición un señor para cuidar de ellas, seguir todos sus caprichos y cuidarnos una vez saliéramos de la jornada escolar, la vida en este pueblo era con una tensa calma, era irónica tanta belleza, tanta abundancia pero en el fondo tanto menosprecio y abandono socio-político, eran los dos extremos, gran riqueza material y condiciones infrahumanas de muchas personas que cohabitaban los mismos espacios con nosotros.

Recuerdo con cariño el recorrido por los diferentes ríos de aguas transparentes, de aguas de manantial, aptas totalmente para disfrutar de ellas y con ellas, peces, colores, paisajes, sabores, sonidos, sentires y situaciones innombrables, porque mi memoria no alcanza a guardar tantas vivencia; es un trópico húmedo, llueve con frecuencia lo que genera todo tipo de espectáculo en los paisajes, una tierra bella y agreste, como lo dijera Silvio Rodríguez, una jugarreta cruel de los sentidos, mi corazón palpitó por lo muy bello, pero también por lo muy cruel, a veces leyendo a Gabriel García Márquez, pude sentir de cerca a Macondo, un pueblo desarraigado, humillado y polvoriento como todos los macondos de Colombia en sus historias no contadas, se siente vivir allí un “sadomasoquismo”, la adversidad ronda por doquier, lo bello y lo feo se conjugan para seguir contando lo indecible, lo inasible, lo impasible.


Recuerdo haber sido una estudiante común sin mucha pena ni mucha gloria, siempre fui una inquieta por el conocimiento, mis sueños de niña estaban depositados en estudiar y conocer, me recreaba en la lectura y en la música, buscaba con avidez, música clásica o de la nueva canción latinoamericana, disfruté por horas y horas la música de Pablo Milanés y de Silvio Rodríguez en sus metáforas que en nada se apartaban de las realidades contextuales que a diario vivía entre los mantos del terror y la beldad; en la biblioteca del pueblo, siempre estaba leyendo el mundo a través de los libros, lo que me permitía entrar en diálogo con otros,  con gran facilidad.

Mi bachillerato transcurrió en medio de las diez materias que pedía el Ministerio de Educación Nacional si no eran más, dentro de ellas, recuerdo las siguientes: historia de Colombia, geografía, filosofía, lenguaje, matemáticas, educación cívica, ética, inglés, biología, física, química y otras que no vienen a mi memoria. Cumplía a cabalidad con las exigencias con mucha inclinación por las ciencias sociales y una gran admiración por las ciencias exactas, de las cuales nunca tuve maestros que me permitieran enamorarme de ellas.



De izquieda a derecha mis hermanas, NoraPatricia, Luz Elena González y Luz Dory González, era el año de 1985; portaba el  uniforme del Bachillerato.  Mi hermana, Luz Elena Gonzalez, fue mi docente de Lengua Catellana y Francés, de ella recuerdo una maestra para la vida, con un sueño que logró volver realidad luego de ocupar el primer puesto como normalista en  la IENS  de Frontino, su pedagogía y talento para llegar al estudiante siempre la han caracterizado.



















Finalizando el bachillerato, inicié con mi sustento, sin mucho apoyo familiar, sólo mi madre tenía claridad en lo que significaba la educación superior, el resto de mi familia nunca creyó en ella, ahí se inicia la odisea de la etapa siguiente en mi formación. ¡Trabajar para estudiar! ¡Qué dilema!. Tenía una opción: trabajar. Por fortuna llegó la Universidad de Antioquia a Urabá, en su misión de expandir la educación superior a través de sus programas de extensión. Era el año de 1987, recién había terminado mi bachillerato, los conflictos socio-políticos cada día eran más agudos, los desplazamientos forzosos más neurálgicos y yo, tan joven y con el ideal de ser profesional, tenía mi mente puesta en la educación pública.

Siempre soñé con esta universidad, podía pasar mucho tiempo hablando con profesionales que se hospedaban en el negocio de mi familia, interrogaba una y otra vez por esta universidad, de hecho, los profesionales que allí llegaban iban a realizar todo tipo de práctica desde todas las áreas del conocimiento, me asombraba tanta diversidad científica impartida desde el alma mater. Mi familia recibía todo tipo de profesionales, llegaban apropiados de los nombres de mi tía-madre y de mi madre: “¿Doña Ligia se encuentra?-- --¿Usted es Doña Amanda? Yo vengo de la Universidad de Antioquia a desarrollar un año rural, Yo vengo de la Universidad de Antioquia a visitar un resguardo indígena, Yo vengo de la Universidad de Antioquia a asesorar un proyecto comunitario.” Era el discurso cotidiano en la casa de mi familia.

Empecé a sentir mucha inquietud por este claustro universitario, comencé a trabajar en un negocio del pueblo con un amigo que recién había salido justamente de esta Universidad y estaba manejando un negocio de su familia, hoy para mi tristeza, Edgar fue desaparecido, como un rayo en medio de la selva agreste y solitaria de este paraíso inhabitable que es Urabá, en esta violencia inacabada colombiana, en esta ruda barbarie que pulula en todos los espacios, como pulpo hambriento desarraigándonos de nuestro terruño colombiano.


Soñé por mucho tiempo con el Alma Mater, soñé por mucho tiempo con mi carrera de las letras, con la perfección de mi uso de la Lengua Castellana,  a través del estudio de la misma, me presenté con tal seguridad de poder hacer mi carrera que de inmediato pasé. Nos trasladamos a Medellín, con mis dos hermanos y mi madre, a casa de mi hermana mayor, ella nos acogió e inicié mis estudios superiores en 1987, con todas las carencias, con toda la soledad, estaba decidida a buscar patrocinio. Lo primero que hice fue mirar en el Icetex en qué consistían los créditos educativos, involucré a mi familia en un préstamo (mi hermana y mi padre ) y empecé mi primer semestre. Fue mucho el goce que viví pero también mucho lo que sufrí: para entonces, la Universidad de Antioquia atravesaba por una situación neurálgica, el claustro pasaba gran parte de su tiempo cerrado y el acompañamiento era mínimo, con todo y eso, me tocó pensar en otras alternativas educativas porque necesitaba ser profesional rápidamente, producto de las necesidades económicas ya que mi familia no creía en la educación. Mis tíos, que eran quienes me podían ayudar, siempre tuvieron sustento con un oficio y en medio de su “tradicionalismo” les costaba creer en la educación, me presenté al Politécnico y pasé, iniciando una tecnología en Diseño Industrial, necesitaba solventarme una nueva carrera; como mis promedios eran altos, concursé para una beca con el F.I.C. (Fondo para la Industria y la Construcción) ocupé el segundo puesto y el SENA me patrocinó durante dos años hasta; así logré mi sustento porque nos pagaban algún dinero; hice la tecnología al mismo tiempo que estudiaba español y literatura en la Universidad de Antioquia.

Inicié prácticas industriales en el año 1991 y suspendí la universidad por dos años, porque el SENA me envió a asesorar una empresa de artesanos en Pasto, Nariño; inmediatamente terminé mi práctica, reingresé a la universidad en el año 1994 y continué con mi formación profesional de manera más constante. Para entonces manejaba la producción en una empresa de cocinas Industriales, pero no me desligué de mi norte que era la Lengua Castellana, inicié cursos dirigidos, hice validaciones y me ingenié muchas formas de coger más materias. En el año 1998 terminé materias al mismo tiempo que hacía mi práctica en el Liceo Nocturno de la Universidad de Antioquia, allí trabajaba con personas adultas que querían terminar el bachillerato; inmediatamente me gradué me desligué de la vida industrial en la que estuve desde el año 1991 hasta el año 1998.
2. Volviendo a la práctica pedagógica.
Paralelamente con la universidad, tenía tiempo completo en el Colegio Privado Femenino, Santa Clara de Asís, en el barrio Los Laureles en Medellín, allí pasé tres años maravillosos ejerciendo mi profesión, mi práctica docente, estuvo centrada en una pregunta que siempre me ha inquietado: ¿Cómo hacer del aula un espacio lúdico para aprendizajes más significativos? Asimismo, inicié un trabajo orientado desde las competencias de Lengua Castellana según los lineamientos curriculares, centrado en la lecto-escritura a partir de la propuesta nacida de la creatividad de las estudiantes durante estos tres años hice un seguimiento a un grupo de estudiantes que logre posicionar en el nivel alto del ICFES, experiencia significativa que me mostró un horizonte claro para el trabajo con la literatura desde el juego y el valor por el manejo de la palabra en los contextos donde interactuamos.

Para el año 2002 me retiré del colegio Santa Clara de Asís, y me seguí en el Colegio el Carmelo de Sabaneta, buscando más cercanía con mi residencia, que actualmente es en la estrella. Me pidieron asistir Lengua Castellana en los grados 8º y 9º; y en 10º y 11º Filosofía, fue un aprendizaje maravilloso durante el 2003 y 2004 me empeñé en trabajar la filosofía de las ciencias, el desarrollo histórico del conocimiento y los cinco tópicos básicos que exige el Ministerio de Educación Nacional, a saber: el ético, estético, epistemológico, antropológico y ontológico.

3   Mi experiencia en la Escuela Normal.

Nunca había ido a este municipio del suroeste Antioqueño, una vez tomé posesión fui a la Normal a recibir mi carga académica, conocer parte de la comunidad educativa y lograr ambientarme un poco durante la semana de inducción. Me encontré hace seis meses con una cultura escolar maravillosa, estudiantes que todavía tienen el acompañamiento de sus padres aún en el complejo escolar, allí he trabajado desde la investigación en el aula, al igual que lo hago en las universidades, en realidad se vive un ambiente muy académico en este contexto educativo. En este momento estoy trabajando dos proyectos de investigación en el aula: “Lectura de textos a partir de contextos” y “El proyecto de historias no contadas”. He recibido capacitaciones en lectura y escritura desde mi ingreso a la Escuela Normal, he contado con un acompañamiento maravilloso por parte del rector, Carlos Adiel Henao, y el equipo de maestros, realmente siento una labor maravillosa con los estudiantes y la comunidad en general; en este momento parte de las escuelas de padres las están orientando los estudiantes con sus proyectos de investigación en el aula, Lectura de textos a partir de contextos, este es un trabajo que se centra en la reflexión de los problemas contextuales Amagaseños; estoy trabajando un boletín semanal con textos hechos por los integrantes de la comunidad educativa. Una vez tomé posesión fui a la Normal a recibir mi carga académica, a conocer parte de la comunidad educativa y a lograr ambientarme un poco, durante la semana de inducción, me encontré hace seis  meses con una cultura escolar maravillosa, estudiantes que todavía tienen el acompañamiento de sus padres  aún en el complejo escolar, allí he trabajado desde la investigación en el aula, al igual que lo hago en las universidades, en realidad se vive un ambiente muy académico en este contexto escolar, en el momento estoy trabajando dos proyectos de investigación en el aula; “Lectura de textos a partir de contextos y el proyecto de historias no contadas”  he recibido capacitaciones en lecto-escritura desde mi ingreso a la normal, he contado con un acompañamiento maravilloso por parte del rector, Carlos Adiel Henao, y el equipo de maestros, realmente siento una labor maravillosa con los estudiantes y comunidad en general; en este momento parte de las escuelas de padres las están orientando los estudiantes con sus proyectos de investigación en el aula, Lectura de textos a partir de contextos, este es un trabajo que se centra en la reflexión de los problemas contextuales Amagaseños; estoy trabajando un boletín semanal con textos hechos por los integrantes de la comunidad educativa.
Luego de este trabajo, y después de observar cómo los estudiantes piden otras dinámicas académicas empiezo a incorporar el trabajo con las TIC, bajo  el uso de software educativos libres, una tarea encantadora ya que el mercado de la internet, ofrece muchas herramientas tecnológicas que para el común de los maestros está en completo desconocimiento, el primer trabajo es el diseño de material multimedial, seguido aparecen las paginas web o bloggers, y así sucesivamente se van incorporando otros software, que acompañan los procesos de lectura y de escritura. Mi estadía en la Escuela transcurrió durante cinco años. 2006 a 2010. Fue un trabajo maravilloso sobre todo con los estudiantes hijos de mineros del carbón de hulla. Luego en 2010 inicio mi maestría en Educación Docencia con la Universidad de Manizales la cual termino en 2012.



Abril de 2006, Durante los descansos, estudiantes y maestros comparten
  Mi experiencia pedagógica en la I.E. Presbítero Antonio Baena Salazar. Luego en 2010 pasé concurso con el municipio de Sabaneta Antioquia donde continué mi labor docente con estudiantes de los grados 6º y 7º, una nueva experiencia pedagógica maravillosa donde trabajo con estudiantes de estratos uno y dos, con un gran sentido humano, aquí desarrollo mi experiencia de Resignificación de mi práctica pedagógica.



RESIGNIFICACIÓN DE LAS PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS
“NARRÁNDONOS”

Actualmente estoy desarrollando el curso de Evaluación Diagnóstico Formativa, el cual hace aportes interesantes para el mejoramiento de mi praxis y que para este caso en particular de mi  proyecto de aula sobre la Resignificación De Las Prácticas pedagógicas, el propósito fundamental es potenciar los niveles de escucha a través de estrategias que tocan con la narrativa desde la lectura de textos verbales y no verbales, tal es el caso de otros sistemas simbólicos; léase, imágenes,  contextos, sonidos, signos, símbolos, señales, música, entre otros.
Tomando como base la escucha como habilidad comunicativa fundamental para potenciar las restantes, esta propuesta tendrá como foco el diseño e implementación de estrategias metodológicas que contribuyan con el fortalecimiento de la convivencia, el respeto por sí y por el otro, en los estudiantes del grado Séptimo B, trabajo que se hará extensivo a la familia buscando un mayor grado de sensibilización respecto a la ética y respeto por la diferencia en su dignidad humana. Con ello se espera que se supriman barreras en la participación de los estudiantes con una mayor interacción desde el uso de las cuatro habilidades comunicativas, respetar individualidades a través de procesos de lectura y de escritura en el aula y fuera de ella, consolidar alianzas con las familias para reconocer capacidades y posibilidades de cada niño y niña buscando mejor acompañamiento desde la casa.







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